Latente

 La modernidad en el arte estuvo marcada por la búsqueda de nuevas formas expresivas en un mundo que había sido testigo de enormes transformaciones, como nunca antes las hubo, y experiencias traumáticas que afectaron a la humanidad entera. Una nueva realidad necesitaba de un lenguaje diferente con el que representar los cambios experimentados.  Artistas como Braque o Picasso dejaron de conformarse con una dimensión plana del soporte y empezaron a ensamblar objetos, fotografías y toda clase de materiales en sus trabajos, creando así  otras  texturas que dieron origen al collage.

No podríamos entender el arte del siglo XX sin esta técnica, al igual que no podríamos entender el trabajo de Miriam Martínez Abellán sin la figura femenina, siempre presente y protagonista. El dadaísmo de Hannah Höch o los cuadros de Leonora Carrington también han sido dos de sus referentes a este respecto.

Estamos ante la mirada de una artista conceptual sui generi, ya que las ideas que transmiten sus obras son tan importantes como los aspectos formales y sensibles de las mismas. A ello se suma una visión surrealista que expresa con una estética colmada de símbolos. Por eso, nada de lo representado es fortuito y en todo hay un sentido universal o personal que el espectador puede deducir. En Latente, unos cromos antiguos con forma de molusco tapan los rostros de unas divas de los años 50 y no sólo las diluyen en el anonimato, sino que significan mucho más en este nuevo contexto, llenándose de connotaciones: evolución personal, protección, intimidad o pura sensualidad. Todos los elementos en sus obras  nos invitan a indagar, eso las hace tan atractivas. El sugerente título ya pone en predisposición de buscar lo que existe pero está oculto.

Llaman la atención en el trabajo de Miriam los múltiples materiales que utiliza para sus creaciones, que son fundamentales para comprender su modus operandi. La evolución en la utilización de los mismos a lo largo de su trayectoria marca un antes y un después. En esta exposición, que agrupa obras de diversas series, se puede comprobar esta depuración en los componentes: desde la copiosa utilización de objetos reciclados que caracterizó sus inicios, hasta la sencillez del metacrilato combinado con el acrílico en las más recientes. Las imágenes vintage, sin embargo, son un remanente inalterado, consecuencia de su gusto por lo retro y que envuelven su iconografía en un aire nostálgico y seductor.

Una idea, un tema, una imagen, una canción, un objeto encontrado en alguna calle, en algún mercadillo de segunda mano son pretexto inspirador para algo más elevado. Todo forma  parte de un continuo proceso de reflexión sobre la experiencia vivida y de investigación acerca de lo que cada nueva singladura va ofreciendo a la artista. Un minucioso y delicado trabajo hecho a mano que rezuma sensibilidad y sentido del gusto, resultado de una búsqueda incesante. También hay que destacar los acabados casi perfectos que,tratándose de una técnica analógica, son aún más meritorios.

En Latente podemos ver obras de reciente creación realizadas ex profeso para esta sala de La Casa del Mar en Mazarrón. Otros trabajos de series anteriores completan la muestra, como los expuestos en el Museo Siyâsa de Cieza, en la Fundación Casa Pintada de Mula o en  Espacio Pático de Murcia, entre otros.Una treintena de obras, elaboradas entre 2015 y 2017, en las que el soporte elegido por la artista es la tabla de madera pintada o el papel Fabriano de alta calidad.

Cada obra de Miriam Martínez Abellán es un autorretrato, un rincón en el que soñar, una historia en la que el espectador es el narrador y en la que cada uno puede escribir su propio final o iniciar su particular viaje.

Nono García (Comisario de la exposición)

Modernity in art was marked by the search for new forms of expression in a world that had witnessed enormous transformations, as never before, and traumatic experiences that affected the whole of humanity. A new reality needed a different language with which to represent the changes experienced.  Artists such as Braque or Picasso stopped being satisfied with a flat dimension of the support and began to assemble objects, photographs and all kinds of materials in their works, thus creating other textures that gave rise to the collage.

We could not understand 20th century art without this technique, just as we could not understand the work of Miriam Martínez Abellán without the female figure, always present and protagonist. The Dadaism of Hannah Höch or the paintings of Leonora Carrington have also been two of her references in this respect.

We are before the gaze of a sui generi conceptual artist, since the ideas conveyed by her works are as important as the formal and sensitive aspects of them. Added to this is a surrealist vision that expresses itself with an aesthetic full of symbols. Therefore, nothing represented is fortuitous and in everything there is a universal or personal sense that the spectator can deduce. In Latente, some old mollusc-shaped cards cover the faces of some divas of the 1950s and not only dilute them in anonymity, but also mean much more in this new context, filling it with connotations: personal evolution, protection, intimacy or pure sensuality. All the elements in his works invite us to investigate, which makes them so attractive. The suggestive title already puts you in a position to search for what exists but is hidden.

In Miriam’s work, the many materials she uses for her creations are striking, as they are fundamental to understanding her modus operandi. The evolution in the use of the same throughout its history marks a before and after. In this exhibition, which brings together works from various series, you can see this purification in the components: from the copious use of recycled objects that characterized its beginnings, to the simplicity of methacrylate combined with acrylic in the most recent. The vintage images, however, are an unaltered remnant, a consequence of his taste for the retro and that surround his iconography in a nostalgic and seductive air.

An idea, a theme, an image, an image, a song, an object found in some street, in some second-hand market are an inspiring pretext for something higher. It is all part of a continuous process of reflection on the experience lived and research into what each new journey offers the artist. A meticulous and delicate handmade work that oozes sensitivity and sense of taste, the result of an incessant search. Also noteworthy are the almost perfect finishes, which are even more praiseworthy when it comes to analogue technology.

In Latente we can see works of recent creation made specifically for this room of La Casa del Mar in Mazarrón. Other works from previous series complete the exhibition, such as those exhibited at the Siyâsa Museum in Cieza, the Casa Pintada de Mula Foundation and the Espacio Pático de Murcia Foundation, among others. 30 works, produced between 2015 and 2017, in which the support chosen by the artist is the painted wooden table or high-quality Fabriano paper.

Each work by Miriam Martínez Abellán is a self-portrait, a corner in which to dream, a story in which the spectator is the narrator and in which each one can write their own ending or begin their own particular journey.

Nono García (Curator of the exhibition)