Entrevista “Latente” publicada en La verdad de Murcia por el periodista Pedro Soler

Miriam Martínez Abellán: «Mezclo en mi obra energía y delicadeza»

 
La pintora y pianista Miriam Martínez Abellán./M. José Puche
La pintora y pianista Miriam Martínez Abellán. / M. JOSÉ PUCHE
 

La exposición encierra una clara reivindicación del mundo femenino

PEDRO SOLER Murcia
 

Miriam Martínez Abellán (Cieza, 1978) afirma que el título de su exposición tiene el origen en un adjetivo latino de la tercera declinación: ‘Latens, latentis’. Y, además, aclara que proviene del verbo ‘latere’, «que significa estar oculto, escondido y, aparentemente, inactivo». ¿Por qué esta búsqueda clásica para bautizar su exposición? «Porque también me gusta precisar, desde el inicio, qué quiero ofrecer al espectador en las obras que expongo». Licenciada en Bellas Artes y diplomada en piano, en ‘Latente’ incluye «obras de reciente creación, realizadas exprofeso para la sala de La Casa del Mar. Hay trabajos que ya expuse en el Museo Siyâsa, en la Fundación Casa Pintada y en Espacio Pático, y que son como complementos de esta muestra», integrada por una treintena de piezas, elaboradas entre 2015 y 2017, «en las que he mostrado mi predilección por soportes como la tabla de madera pintada o el papel fabriano de alta calidad. Mi pretensión ha sido dar un sentido unificador a esa serie de piezas, porque creo que encierran un tipo de sensación que se mantiene con fuerza, al igual que el sentimiento que las engendró».

Miriam reconoce que encontró en el collage su «verdadera forma artística» de expresarse, y que, inspirada en las vanguardias, en las modas y en la publicidad, «me he creado un universo plástico muy personal, en el que siempre he sentido la necesidad artística de contar historias e interpretar el mundo que me rodea, que me motiva y me preocupa». Y, ¿a través de qué y cómo las cuenta? «Se trata de una labor mixta, en la que juegan papeles muy importantes el pegamento, las tijeras, el acrílico, los metacrilatos… Es un desarrollo de las formas con un estilo en el que mezclo en mi obra energía y delicadeza, superponiendo diversas texturas. Además, me gusta jugar con el conceptualismo, el surrealismo y la figuración, siempre a la búsqueda de la imagen entrañable y sugestiva, o del ‘vintage’, esas antigüedades singulares de segunda mano, que pueden encontrarse en los mercadillos, a las que busco transferir nuevas identidades. En mi obra hay de todo, porque también aparece el antagonismo de elementos refinados con otros de mayor rudeza. Creo que soy un poco así también, refinada y ruda, porque todas las personas, nos consideremos o no artistas, estamos llenos de luces y sombras».

Dónde
Casa del Mar (Plaza del Mar, s/n. Puerto de Mazarrón).
Horario:
Martes a viernes, de 22.00 a 01.00. Sábados y domingos, de 11.00 a 14.00 y de 22.00 a 01.00.
Cuándo:
Hasta el 31 de julio.

Añade la autora que le gusta interpretar la dualidad conceptualismo-surrealismo, «porque, por una parte, muestro lo que, aparentemente, soy capaz de interpretar; por otra, lo que cualquiera pueda interpretar. Mis obras podrían ser como un espejo, en el que el espectador, a través de la contemplación de una experiencia biográfica, también puede experimentar la suya. Diría que son como una mirada activa de múltiples aristas». Entre ellas hay «cromos antiguos en forma de caracolas, que engullen las caras de unas divas de los años cincuenta, con rostros anónimos, lo que facilita y amplifica las posibles versiones de una misma leyenda; sin embargo, solo yo creo saber cuál es y dónde está la verdad que ocultan». ¿Por qué lo hace así? ¿No está dificultando la interpretación? «No digo que no, pero es que me gusta sugerir con este tipo de simbolismos, de modo que el espectador se muestre capaz de indagar y se deje seducir». Para Miriam, siempre que trabaja en sus obras, se siente invadida «por la necesidad de contar mi historia y, a través de ella, me considero capaz de contar otras, con las que nada tenga que ver. Es un modo de conseguir que la imaginación amplíe sus posibilidades».

Son evidentes las referencias femeninas, y la propia autora muestra su interés por artistas surrealistas de la talla de Hannah Hoch y Leonora Carrington, aunque no olvida al pintor, fotomontador y muralista Josep Renau.

¿Por qué esa preferencia por imágenes femeninas? «Es un aspecto al que recurro en todas sus facetas. Para mí es un tema muy recurrente, con el que pretendo que determinados valores no se pierdan. A veces, desarrollo un proceso de investigación en el que la reivindicación femenina está a la misma altura que la belleza estética, algo que también me apasiona. Reconozco que, en la mayor parte de mis obras, es el mundo femenino el que aparece prácticamente enaltecido, porque no entiendo mis creaciones sin esta implicación social. Lo hago así porque me resulta más familiar e interesante la forma de sentir de la mujer. Pienso que esto tiene su lógica, porque soy una mujer y, además, defiendo la feminidad y me preocupa la situación discriminatoria que está viviendo en determinadas sociedades. En muchas obras, quiero expresar mi intención claramente reivindicativa. Considero que es muy necesario implicarse en la problemática que, actualmente, atraviesa el mundo de la mujer». Y, ¿no puede quedar excesivamente limitado su campo interpretativo? «Creo que no. Se trata de un profundo aliciente para transmitir lo que yo estoy viviendo día a día».

Latente

No soy definitiva. Ninguna de estas formas que contemplas. Ninguno de estos cuerpos son el mío. No soy esta mujer, tampoco otra. Voy siendo un sólo instante y me convoco al fuego del amor, a su momento. Me invento cada vez y, sin embargo, me dejo de inventar como quien sueña que adopta mil figuras caprichosas, que escapa de su hechura y su contorno. No soy definitiva, ya lo dije. Seré lo que el amor quiera que sea.

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